jueves, 27 de abril de 2023

No llegará la sangre al río

Las aguas bajan revueltas a la izquierda del espectro político español. Para los que nos encontramos en la margen derecha son buenas noticias, porque todo lo que sea malo para la izquierda es, en principio, bueno para España.

Como he dicho varias veces, a pesar de sus proclamas colectivistas el marxismo es una ideología profundamente individualista: uno manda y los demás obedecen. El problema es que suele haber más de uno queriendo ser el que manda y, claro está, hay que andar dirimiendo, por las buenas o por las malas -por las malas en el pasado, por las (más o menos) buenas en el presente, salvo en las dictaduras comunistas, donde las cosas se siguen haciendo como antes- quien es el que manda.

Pero, como digo, en la izquierda andan a la gresca. No sólo en el seno del desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer, sino dentro de la parte neocom, entre las ramas que podríamos llamar feminazista y comunista cuqui (entre los de la mano y el capullo, de momento, no vuelan las navajas porque el psicópata las ha confiscado todas, pero si se confirman los pronósticos electorales tendremos luz de navajas en poco más de un mes), que encabezarían respectivamente el dúo Juanita Petarda y la marquesa de Villa Tinaja -con el chepas manejando los hilos entre bambalinas- y la tucana de Fene.

Y, ante el guirigay que se montó con el engendro legislativo de la ley Sánchez-Montero, por otro nombre del sólo sí es sí, empezaron a aflorar las tensiones, tensiones que fueron a más cuando los de Ferraz decidieron patrocinar a la gallega como marca blanqueada de los morados. Y claro, Egolanda se vino arriba y dijo que la que tenía tirón era ella, y las neocom sostenían que ellas tenían la marca y la organización, y ambas partes querían que la otra le rindiera pleitesía electoral a la una…

Total, que mientras se tiraban los trastos, en Ferraz temían que las dos ninistras salieran del consejo de ninistros si no se alcanzaba un acuerdo con Yoli Tenacillas. Olvidan que nada les gusta más a esas muertas de hambre que tener el culo bien aposentado en un sillón oficial, por lo que no las sacan del gabinete ni con agua caliente, salvo con los pies por delante…

…y pataleando como posesas.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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