Los ecologistas sandía (verdes por fuera, rojos por dentro) se caracterizan por dos afirmaciones complementarias: creen en el calentamiento global antropogénico y abominan de la energía nuclear. Y no admiten discusiones sobre esto.
Los que no pensamos como ellos somos, para
variar, más tolerantes y menos dogmáticos. Aún no estando completamente
convencidos ni del calentamiento global ni -mucho menos aún- de que la actividad
humana sea la responsable principal del mismo, estamos dispuestos a admitirlo a
efectos argumentativos.
Y a efectos argumentativos, la energía nuclear
de fisión es la mejor opción. No sólo es la más eficiente, sino de las más
seguras y de las menos contaminantes. Por ello, cada vez más y más naciones
desarrolladas construyen centrales nucleares, y los políticos van perdiendo el
miedo a señalar que el cierre nuclear y la agenda verde europea son la
estupidez del siglo.
Para que luego los franceses vayan haciendo chistes de belgas…

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