Hace unos días comentaba la noticia de que medios israelíes filtraban que el Gobierno israelí estaría inclinado a apoyar las reivindicaciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla.
En el fondo, esto no tiene demasiada
importancia. Aunque su fuerza militar es algo a tener en cuenta, su influencia
internacional no es, en mi opinión, demasiada. Es más, probablemente el
resultado fuera -dada la ola de antijudaísmo que recorre el globo- justo en
contrario del que manifestaran con sus palabras.
Otra cosa distinta es que al otro lado del
Atlántico tengan la misma postura. Y es que Marruecos siempre ha sido aliado de
Estados Unidos, por aquello de que Argelia, tradicional rival de los alauitas, era
el peón de Moscú en el Magreb.
Por eso tiene más importancia que un comité de la Cámara de Representantes cuestione que Ceuta y Melilla sean españolas. No
dice que sean marroquíes, pero sí habla de que ambas ciudades españolas están
en Marruecos, y que esas cosas se discuten.
Eso sí, la parte más divertida es la de la histórica alianza entre Estados Unidos y Marruecos, formalizada en 1786 mediante el Tratado de Paz y Amistad entre Marruecos y Estados Unidos… cuando al Sur del estrecho de Gibraltar había poco más que un sultán sentado en Rabat.
Más allá, el desierto y tribus de bereberes…

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