Y al hilo de la final del mundial, el bleferóptico con sobrepeso se felicitó por la victoria del Barcelona. Vamos a repasar.
En la selección española había veintiséis
jugadores: tres del Arsenal (David Raya, Martín Zubimendi y Mikel Merino), tres
del Athletic de Bilbao (Unai Simón, Aymeric Laporte y Nico Williams), tres del
Atlético de Madrid (Marcos Llorente, Marc Pubill y Álex Baena), uno del Bayern
Leverkusen (Alejandro Grimaldo), uno del Celta de Vigo (Borja Iglesias), uno
del Crystal Palace (Yéremy Pino), ocho del Barcelona (Joan Garcia, Pau Cubarsí,
Eric García, Pedri, Gavi, Dani Olmo, Lamine Yamal y Ferran Torres), uno del
Manchester City (Rodri), uno del Osasuna (Víctor Muñoz), uno del Paris
Saint-Germain (Fabián Ruiz), uno del Real Madrid (Marc Cucurella), uno de la
Real Sociedad (Mikel Oyarzabal) y uno del Tottenham Hotspur (Pedro Porro). Es
decir, menos de la tercera parte.
En cuanto a los goles, de los catorce que
metimos, sólo dos -el primero y el último- fueron conseguidos por jugadores
culés. A cambio, el portero de España -el mejor del campeonato, con sólo un gol
recibido y nuevo récord del mundo de minutos imbatido en un campeonato mundial-, tampoco juega en el Barcelona.
Viven en un mundo de ilusión, como los argentinos, que afirman que merecieron ganar la final y que les robamos el mundial.

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