Para algunos, que todo lo que rodea al psicópata de la Moncloa -por no decir el propio yerno de Sabiniano- está corrupto hasta la médula, es un hecho incontrovertible. Para otros es bulo, fango, pseudomedios, mentiras de la ultraderecha.
La duda que me queda siempre es si esta gente
ya era así antes de tocar poder o simplemente han sido débiles y han caído
en la tentación. Pero semejante confluencia de gente pringada no puede ser
fruto de la casualidad.
Hace tres semanas saltaba la noticia de que
el número dos de Petisú en Hacienda también estaba salpicado por
el caso cloacas (que es como decir caso PSOE, puesto que todo el
partido de la mano y el capullo no es más que un albañal hediondo), ya que era el nexo directo con quien, durante más de un lustro, se dedicó a saquear los
bolsillos de los españoles.
Y parecía tonta…

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