miércoles, 12 de agosto de 2026

País de pirados

Tras la final del campeonato del mundo de fútbol, en el que España derrotó a Argentina por un gol a cero, se produjeron en las redes sociales muchas reacciones negativas por parte de los argentinos.

Según ellos, España ganó injustamente… a pesar de que nosotros lanzamos veinte veces entre los tres palos, y ellos ni una sola. Probablemente, estaban demasiado ocupados zurrando de lo lindo a nuestros jugadores como para distraerse con nimiedades tales como el chutar a puerta.

Las justificaciones ulteriores fueron todavía más pintorescas, si cabe. Que si Messi es el mejor jugador del mundo y qué menos que concederle el campeonato en su último mundial. Que si todo fue una conjura contra los argentinos, a los que de alguna manera chantajearon con no dejarles jugar competiciones internacionales durante diez años por haber sacado el cartelito de Las Malvinas son argentinas (¿qué mano negra les obligaría a ello?). Que si somos unos sosos y unos aburridos porque no llevamos en volandas al líder del equipo tras ganar (quizá es porque somos precisamente eso, un equipo, no un séquito de diez de un líder incontestado). Que si no sacamos a la calle a cinco millones de personas en la celebración en Madrid, como hicieron ellos hace cuatro años.

Probablemente es porque, además de no tener de nosotros mismos el insuperable concepto que los argentinos tienen de ellos, no todo en España gira alrededor del fútbol. Aquí nadie le pide a su madre que se hipoteque para poder comprar los billetes, el alojamiento y las entradas para ver los partidos.

Allí, sí.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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