viernes, 5 de abril de 2013

No, no y no


El problema con los matones es acceder a sus presiones. La cosa es todavía más grave si el matón no es tal, o si ha perdido aquello por lo que nos tenía agarrados por los dídimos (o, dicho de otra forma, si somos nosotros los que hemos pasado a tenerle agarrado por los dídimos a él, con la posibilidad de apretar tanto como haga falta).
Y en esa tesitura se encuentra el Gobierno de España con respecto a los necionanistas catalanes. Respaldado por una mayoría absoluta como no se veía desde hace un cuarto de siglo, el Partido Popular no tiene necesidad de apoyos para el día a día legislativo (y para normas que requieran mayorías cualificadas, ningún Gobierno ha alcanzado una mayoría lo bastante absoluta); por lo tanto, salvo por el carácter de maricomplejines que aflige a la derecha española, no se explica que no se plante y apriete a la Generalidad catalana donde más le duele: no precisamente en las pelotas, sino al lado, en el bolsillo.
Y si eso es grave, peor es que Rajoy consienta en celebrar reuniones secretas con Arturito Menos… secretas que dejan de serlo cuando se conocen, que todo se conoce.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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