jueves, 5 de septiembre de 2013

Caerse del guindo


Cuando a Obama le dieron el Premio Nobel de la Paz (uno de los que, tradicionalmente, más politizados están), todos los que no éramos retroprogres nos planteamos qué había hecho para merecerlo, sabiendo que la verdadera razón de la concesión era intentar dar en las narices al antecesor del senador mulato… antecesor que probablemente tenía cosas en la cabeza muy distintas de los galardones que pudieran caerle encima a su sucesor.
Enfrentado a la realidad de la política de verdad, Obama ha venido haciendo, más o menos, lo mismo que hizo Bush hijo: ha seguido en Irak y Afganistán, no ha cerrado Guantánamo… demonios, si incluso ha acabado con Bin Laden. Prácticamente la única novedad ha sido el realizar esos pomposos discursos tan del gusto del progretariado internacional.
Ahora, cuando Obama amaga con intervenir en Siria (se ve que no han aprendido que un mal dictador suele ser preferible al caos que le sucede), los progres –entre ellos, más de uno que conozco- claman por que desposean a Obama del galardón. Algunos tardan mucho en darse cuenta de la realidad de las cosas… o en que se les caiga la venda de los ojos. 
 ¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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