jueves, 19 de septiembre de 2013

Se ve la luz al final del túnel

La instrucción del EREgate por parte de la juez Alaya, tan eficaz y concienzuda como hierática y elegante, ha sido lenta pero segura. Arrancando de un escándalo de corrupción como el de Mercasevilla y tirando con paciencia del hilo, ha acabado destapando un caso de corrupción de magnitudes colosales, al lado del cual todos los que ha habido en España, del Gürtel al Bárcenas, de Filesa a miemmano, palidecen.
Dado que Andalucía es el cortijo del PSOE, y en un cortijo nada se hace o deshace sin que lo disponga el señorito, era indudable que los presidentes de la Junta tenían que estar al tanto del asunto. Todos lo sabíamos, juez incluida. Pero inteligente como es, sabía perfectamente que al imputar a esos personajes, dada su condición de aforados, el caso le sería arrebatado de las manos. Por ello, con parsimonia concienzuda, ha aguardado hasta tenerlo todo atado y bien atado y entonces, y sólo entonces, ha decidido imputar a Chaves y a Griñán. Los cuales, en un ejercicio de hipocresía que les retrata, se han sentido… desconcertados.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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