lunes, 2 de septiembre de 2013

Cuestión de tiempo

Se empieza llamando género a lo que no es sino sexo, y se termina por descubrir que la sedicente Ley de Violencia de Género no era sino un batiburrillo de ideología feminazi y estulticia progresoide que lo que en realidad buscaba era castigar al hombre. Sólo así se explica que, aplicando semejante engendro legal, un juez haya dictaminado que el hecho de que una mujer tire de los pelos y abofetee a su marido no constituye violencia de género.
¡Ay como se le hubiera ocurrido afirmar lo mismo en el caso de que el abofeteador fuese el hombre! Le cortaban las p… uñetas.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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