jueves, 31 de julio de 2014

Erre que erre

Molestos (indudablemente) por el manifiesto de Libres e iguales, la izmierda española también ha querido parir lo que en su caso es un panfletito. Y en lugar de defender el carácter de España como patria común e indivisible de todos los españoles, han optado por ceder a las presiones de los secesionistas, creyendo que así les aplacarán (cosa que nunca ocurre), y andan a vuelta con la martingala de un estado federal.
Lo que es un completo sinsentido. Para empezar, porque en algunos sentidos España ya es más federal (en el sentido de las cuotas de poder concedidas a las entidades territoriales infraestatales) que algunas naciones federales; Alemania, por ejemplo.
Pero, sobre todo, porque una federación se construye, por así decirlo, de abajo hacia arriba. Esto es, una pluralidad de entidades distintas se unen en otra superior, a la que ceden parte de sus competencias: el caso paradigmático serían los Estados Unidos de Norteamérica. Y lo que propone esta panda de gaznápiros (caso que sepan qué es lo que proponen, cosa que, la verdad, dudo bastante) es hacerlo de arriba hacia abajo. Es decir, un solo país (España) se parte en trozos que luego vuelven a unirse. ¿Y quién nos asegura a nosotros que algunos de esos trozos van a querer volver a unirse? En igualdad de condiciones con los demás, por supuesto, porque una federación es un pacto entre iguales…


¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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