martes, 19 de agosto de 2014

Despreciable

Nunca me ha inspirado la menor simpatía Pilar Manjón. Una persona que antepone sus intereses, sus filias y folias políticas, a sus sentimientos como persona y madre, me produce el mayor de los ascos. Y cada vez que abre la boca mi opinión sobre ella se reafirma (algo a lo que, por otra parte, he de reconocer que estoy predispuesto).
La última deposición de semejante personaje ha ido dirigida contra los inquilinos del 1600 de la Avenida Pensilvania de Washington D.C., ya que ha escrito en su cuenta de Twitter, literalmente, odio al negro de la Casa Blanca y a su P mujer. No quiero ni pensar qué habría ocurrido si semejante alegato racista (e inexacto, ya que Barack Hussein Obama no es negro, sino mulato) hubiera surgido de alguien situado a la derecha del espectro político.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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