sábado, 19 de septiembre de 2015

A buenas horas

Dijo Fraga Iribarne que un socialista es alguien capaz de sostener una cosa y la contraria y afirmar que ambas son ciertas y progresistas. Evidentemente, este sostenimiento no suele ser simultáneo, aunque nada impide que lo sea: ahí está el caso del secesionismo catalán, con una parte del partido (o no: según a quien preguntes, el PSC es parte del PSOE o un partido independiente en el que el PSOE no tiene derecho a intervenir, pero que puede mangonear al PSOE como le venga en gana) a favor y otra en contra. Debe ser la versión laica, que dirían ellos, de poner una vela a Dios y ora al diablo.
Viene esto a cuento de las declaraciones de Ma Chacón, señalando que uno de los mayores errores del PSC fue pactar con IRC. En efecto, fue un error macanudo, colosal, de dimensiones casi apocalípticas; un error prácticamente insuperable de no estar hablando de Cataluña, región española en la que los partidos llamados nacionales, en un esfuerzo (baldío) por atraerse el voto necionanista han cometido estupideces a cuál mayor, sin caer en la cuenta de que al tratar con algo tan vorazmente insaciable como la cleptocracia catalana uno sabe cuándo y cómo empieza, pero no cuándo (nunca) ni cómo (del peor de los modos posibles) acaba.
Y es que los errores, circunscribiéndonos sólo al PSOE, son materia larga, desde abortar el proceso de Banca Catalana hasta promover, durante el zapaterato, un sedicente y sedicioso estatuto que nadie había solicitado.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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