martes, 15 de septiembre de 2015

Votemos, que algo queda

Hablábamos ayer de las tensiones a las que se ve sometida la alcaldesa de Madrid. Una de ellas, y no la menor precisamente, es la de estar permanentemente rectificando las proclamas de los juveniles y entusiastas miembros de su equipo de (des) gobierno.
Una de ellas tiene que ver con la recurrente disquisición neocom de qué parte de la deuda es legítima o no. Legos como son en Derecho, Economía y, en general, cualquier disciplina académica medianamente seria, es imposible convencerles de que cuando una deuda se ha contraído conforme a todos los requisitos legalmente establecidos, es legítima, y por lo tanto ha de pagarse.
Sin embargo, los neocom madrileños, al igual que los gaditanos, hablaron a finales de Agosto de dejar el futuro de la deuda de la Villa y Corte en manos de votaciones ciudadanas, y de someter los debates ciudadanos a votaciones democráticas que determinarán qué hacemos. Una semana escasa después la descansada alcaldesa tuvo que contradecir (contradizcar, dirían los perroflautas) a su concejal de economía y declarar que iban a pagar la deuda religiosamente. Curiosa expresión para alguien que se declara atea y que encabeza un grupo de furibundos anticatólicos.
En cuando a lo de determinar qué hacen mediante votaciones democráticas, más les vale tener cuidado, no sea que los ciudadanos decidan votar… botarles.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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