viernes, 18 de septiembre de 2015

El que no llega a mierda tiene diarrea

Subido en la cresta de la ola de las encuestas favorables, Junior se veía poco menos que el próximo presidente del gobierno de España y, casi casi, el nuevo adalid de la izquierda europea.
Sin embargo, los sucesivos procesos electorales –que son las encuestas que verdaderamente importan, al fin y a la postre- le han ido otorgando a sus formaciones (la fetén y las distintas marcas blancas engaña incautos) unos resultados, si bien apreciables, no tan halagueños como se esperaba el de la coleta.
Ahora, ni siquiera las encuestas les son favorables. Superados por el nuevo niño bonito de la política española, ven incluso peligrar el primer puesto de la izquierda. Y, al tiempo que pide a sus huestes fidelidad absoluta a su persona (desde luego, eso de la adhesión inquebrantable al líder es algo de lo más progresista, véase por ejemplo Corea del Norte), busca desesperado unos pactos que antes despreciaba con soberbia.
Lo dicho, cagaíto de miedo…
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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