lunes, 19 de septiembre de 2016

La zorra y las uvas

José María Villar llegó al puesto que ahora ocupa –todavía me acuerdo- criticando el inmovilismo de su predecesor en el cargo. Treinta años después, ahí sigue, impasible el ademán, sucediéndose a sí mismo una y otra vez.
Parecía que, por fin, el fútbol español iba a librarse de él (al menos, de manera inmediata) cuando, tras los sucesivos descabalgamientos por corrupción de los anteriores líderes y optantes al puesto, el camino se le despejaba hacia la máxima poltrona del fútbol continental.
Sin embargo, demostrando una vez más que, a nivel internacional, España es una insignificancia a la que nadie toma en cuenta, ha tenido que renunciar a esta aspiración por los escasos apoyos que había logrado reunir. O, como dijo el presidente de la Liga de Fútbol Profesional, tenía las mismas posibilidades de ser presidente de la UEFA que su hijo de cinco años.
Ahora veremos si sigue encaramado a la poltrona patria, o finalmente consiguen descabalgarle…
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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