jueves, 15 de septiembre de 2016

Más vale lo viejo conocido...

La pobreza imaginativa del Hollywood actual (que es el tipo de películas que generalmente consumo cada semana) es espantosa. Todo son continuaciones, remakes, versiones… En algunos casos no importa, y hasta se agradece. En otros, debería estar prohibido.
Tomemos dos casos recientes, Cazafantasmas y Ben-Hur. La primera actualiza (podríamos decir que feministiza) un simple producto de entretenimiento de hace treinta años, una película que fue un éxito de taquilla (y su secuela también) pero que nadie se atrevería a colocar entre las ¿diez, cien, mil? mejores películas de la historia. Incluso tiene su gracia que los actores (sobrevivientes) que encarnaron a los protagonistas de la misma hagan unas pequeñas apariciones (lo que se suele llamar cameos) a modo de homenaje. Que hagan una nueva versión puede llegar a agradecerse, teniendo en cuenta el paso de gigante que han dado los efectos especiales en el tiempo transcurrido.
La nueva versión de la novela de Lewis Wallace es otra cosa. La película que se hizo hace medio siglo no fue la primera (de hecho, fue la tercera), pero sí debería haber sido la última (la versión en dibujos animados no cuenta). Es indudable que tenía sus fallos y aspectos mejorables (eso de un galés encarnando a un jeque árabe… en fin, vamos a dejarlo), pero el resultado final produjo lo que se llama un peliculón. De hecho, el número de óscares que consiguió no ha sido superado (sí igualado, y dos veces, pero básicamente gracias a aspectos técnicos, no artísticos), y el personaje del príncipe judío es, sin lugar a dudas, uno de aquellos con los que se identifica a Charlton Heston (podrían disputarle el puesto el Moisés de Los diez mandamientos y el astronauta de El planeta de los simios). Cualquier nueva versión sería indudablemente comparada con la de los años cincuenta… y perdería.
Ni que decir tiene que he visto Cazafantasmas… y que no tengo intención de ver Ben-Hur, por mucho que aparezca Morgan Freeman (posiblemente, lo único en lo que supera a su predecesora).

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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