sábado, 27 de octubre de 2018

Aplicando la teoría

La doctrina Mafalda ha revelado ser una herramienta casi infalible para determinar la bondad o maldad de una determinada medida política. Supongo que a la inversa también funcionará –en plan si al autor de ‘Crónicas desde el octavo pueblo’, como es un facha, le parece mal, entonces será bueno y progresista-, pero este blog lo escribo yo y por eso disparo contra quien me parece.
Hace un mes, Ciudadanos defendió en el Congreso de los Diputados una ley contra la discriminación lingüística en el empleo público; o, dicho de otra manera, que no se valore más el conocimiento de lenguas cooficiales que la pericia profesional o los saberes técnicos. Como cabía esperar, izquierdistas (del PSOE para allá) y necionanistas reaccionaron desaforadamente en contra de la propuesta, llegando a comparar al parlamentario que la defendía, Toni Cantó, con José Antonio Primo de Rivera (y no como un elogio, precisamente, aunque cualquier comparación como parlamentario con el fundador de Falange debería ser aceptada con orgullo).
Aplicando pues la doctrina Mafalda, la propuesta de ciudadanos vendría a ser, empleando las palabras de la Pepa, justa y benéfica.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

No hay comentarios: