miércoles, 7 de octubre de 2020

Proceso al proceso (73)

Mucha gente conoce la Ley de Murphy, aquella que viene a decir que si algo puede salir mal, saldrá mal. Menos conocido es el principio de Peter, que establece que en una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia.

Mientras que la Ley de Murphy (y sus innumerables corolarios, apostillas, corolarios a las apostillas, apostillas a los corolarios y demás) tiende casi invariablemente a cumplirse, el principio de Peter tiene numerosas fallas, que se resumen en que, en gran número de casos (y sobre todo en política, y no digamos ya la española), la gente asciende muy por encima de su nivel de incompetencia.

Un ejemplo paradigmático lo tenemos en el actual consejo de ninistros, poblado por gente en la que uno no confiaría tarea ninguna, por simple que fuera. Incluso los teóricamente más preparados, caso de Calviño o Duque (que se encuentra desaparecido desde hace tiempo), han demostrado ser, o bien perfectos ineptos, o bien absolutamente inútiles (porque, aunque objetivamente son válidos y están cualificados, su repercusión en el curso de los acontecimientos es menos que nada).

Y, más que ninguno, es Sin vocales (no por nada se llama Pedro) el que se encuentra en la cúspide de este exceso de ascenso. Bueno para nada salvo para el mal, el puesto parece habérsele subido a la cabeza y, a la manera de Iznogud, parece no desear otra cosa que ser rey en lugar de Su Majestad el Rey, a quien Dios guarde muchos años. Y mientras sigue intentándolo, se permite hacerle desplantes, feos y críticas por persona interpuesta, y llevando al extremo el precepto constitucional de que los actos del Rey deben ser refrendados por el Gobierno, aunque luego quiera rebajar la tensión (que él mismo ha fomentado) con gestos propios del malnacido ególatra y psicópata que es.

En culturas como la japonesa, cuando un vasallo desairaba a su señor, la manera de desagraviarle era rajarse el abdomen con un cuchillo. Sin llegar tan lejos, los miembros de la yakuza lo que hacen es cortarse falanges de los dedos.

Yo ahí lo dejo…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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