domingo, 8 de agosto de 2021

No tan grande

Hace veinte años, con uno de mis hermanos y un amigo hicimos, en años consecutivos, un par de viajes por Europa. En las dos ocasiones, en coche; y en las dos ocasiones pasamos por Alemania, de donde sacamos dos cosas: el conocimiento de que los germanos desconocen el concepto del cambio de sentido (al parecer, cuando ellos van a un sitio no se equivocan y por tanto no tienen necesidad de dar la vuelta; los demás, como nos pasó a nosotros, tenemos que hacer una pirula), y la exclamación de Alemania, ¡qué gran país!

Pues al parecer, la idiocia general parece haber alcanzado el país de Goethe, Hegel, Kant… y sí, también el de Marx, pero es que en todas partes hay ovejas negras, garbanzos negros o como se quiera llamar. Y precisamente con este color -en realidad, cromática y lumínicamente hablando el negro no es un color, sino la ausencia de todos ellos- tiene que ver esta entrada.

Porque resulta que han proscrito un verbo… ¡por racista! La palabrita en cuestión es schwarzfahren, que equivale a viajar sin billete y que, literalmente, significa viajar en negro. Dejando aparte que la sustitución implica usar más palabras (Fahren ohne gültigen Fahrausweis, es decir, viajar sin un billete adecuado), es ver lobos en todas partes: porque ese negro tiene tanto que ver con los individuos de piel oscura como los pagos en negro, el mercado negro o los antedichos ovinos y legumbres de ese color.

La otra muestra de estupidez es que Lufthansa ha decidido dejar de utilizar la fórmula Sehr Geehrte Damen und Herren (el damas y caballeros de toda la vida), para ser más inclusivos y utilizar otras de género neutro. Si yo fuera ellos, tendría cuidado: todavía recuerdo al parlamentario (alemán, precisamente) que saludó a las setenta y tantas identidades ¿sexuales? posibles, para acabar señalando que su formación votaría en contra de la propuesta que se debatía.

Si en el avión hacen eso, para cuando terminen ya han llegado a destino.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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