sábado, 18 de junio de 2022

Gente de pocas luces

Cuando uno consigue un doctorado en economía, no ya copiando la tesis -que algo se aprende de copiar cosas, como bien sabemos todos los que hemos pasado apuntes a limpio- sino encargando a otros que se la fabriquen, lo habitual es que, por mucho cumlaude (sí, lo sé, lo he escrito todo junto, pero ha sido a propósito) que se obtenga, no se tenga ni idea de la materia.

Si a eso unimos la ideología socialista del sujeto, acostumbrados a creer (con una fe que para sí quisieran los fanáticos más recalcitrantes de cualquier confesión religiosa) que la realidad se acomoda a sus afirmaciones, no es de extrañar que todas sus ocurrencias estrella acaben, más bien, estrelladas. O, como diría alguien que conozco, escorromoñadas.

Y eso es lo que ha ocurrido con el plan estrella del psicópata de La Moncloa para rebajar en un cuarenta por ciento el importe de la factura de la luz. La ministra Despeluchada rebajó las expectativas a un magro quince por ciento, y los expertos dudaban -el tiempo les ha dado la razón, y de qué manera- que llegara siquiera a esa cifra.

Con lo fácil que habría sido, por ejemplo, bajar impuestos, recurrir a la energía nuclear, pasar del recargo por las sedicentes renovables…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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