Tras
haber roto el suelo electoral (una vez más), las aguas en el PSOE bajan
revueltas. Pdr Snchz estaría
encantado de aceptar el gran pacto de izquierdas (y la megasopadeletras,
también) que le ofrece el líder (a eso se le llama espíritu: dos diputados y
ofrecen un gran pacto) de la cada vez
más capitisminuida coalición comunista de nombre cambiante (PCE, IU, UP…), pero
la que de verdad corta el bacalao en el partido (porque manda –de momento- en
la federación socialista más importante) ya le ha dicho muy clarito al espigado
presidenciable que los pactos los decide el comité federal, y no él.
Y los
demás barones territoriales (que un partido tan progre como el PSOE sólo tenga una barona –o baronesa- da
que pensar, la verdad) tampoco parecen por la labor de reeditar el frente popular de hace ochenta años. Será
que temen que la Historia se repita…
***
Ya tenía escrito y programado para su publicación lo anterior cuando me encontré con la noticia de que los barones (y la baronesa) permiten la negociación siempre y cuando se produzca previamente la renuncia de Junior al referéndum independentista en Cataluña. Se ve que el ansia de poder del PSOE es superior a su sentido de Estado (vamos a asumir que tienen algo de eso, aunque sea poco), e incluso a su impulso de supervivencia.
Afortunadamente, siempre se puede contar con el inmovilismo comunista: Junior ya ha dicho que no renuncia al caprichito de los secesionistas catalanes.
¡Uf! Por poco... de momento.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!
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