Dicen que errar es humano… pero que echarle la culpa a otro de los propios errores es más humano todavía. En esto, el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer está demostrando ser de lo más humano.
Y es que, tras descubrirse que las pulseras que
se colocaban a los maltratadores fallaban más que una escopeta de feria, han
hecho de todo menos reconocer el error y pedir disculpas. Es más, cuando se ha
descubierto que las pulseras no funcionan si se mojan, ni tampoco a una
distancia superior a cien metros, lo que han hecho es echar la culpa a los jueces… por no establecer lo que ellos llaman medidas reales de protección. Proponen aumentar la distancia de la orden de alejamiento, como si hacer eso implicara directamente que los maltratadores van a obedecer.
Una medida real de protección sería echar a esta panda de tuercebotas del poder. Y, merced a sus propios errores, los jueces ya están en ello.

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