lunes, 13 de julio de 2026

Craso error

El problema de los fanatismos es que acaban devorándose a sí mismos. Nunca se estará seguro de ser lo bastante puro, lo bastante afín a los principios irrenunciables del movimiento de que se trate.

Se corre así el riesgo de ser defenestrado, purgado o, directamente, puesto a parir. Es lo que ha ocurrido con el programa de las mañanas en Televisión Espantosa: a Silvia Inchaurrondo la ha sustituido un tal Luis Aguilera. A priori, el susodicho lo tenía todo para ser aceptado: catalán, de izquierdas y, para remate, homosexual.

Pero hete aquí que el caballero cometió el pecado imperdonables de tener mellizos mediante gestación subrogada. En cuanto se supo su nombramiento como presentador, todos los talibanes de izquierdas y las feminazis le pusieron a caer de un burro, cuestionando los criterios éticos de la corporación pública.

Lo de mentir y desinformar parece que les importa bastante menos.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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