domingo, 13 de septiembre de 2026

Amenaza ruina

Aunque la Constitución española establece que la estructura y funcionamiento interno de los partidos políticos deberán ser democráticos, la realidad es que raras veces ocurre así.

Por el contrario, son estructuras fuertemente jerarquizadas, en la que las decisiones se tomar de arriba hacia abajo, y no al revés. Esto sucede especialmente en los partidos de izquierdas, que por sus propias raíces marxistas tienden al ahogo de la disidencia.

Alguno me dirá que no es así con los neocom, que son muy asamblearios y que someten a la voluntad de las bases todas las decisiones a tomar, sea la designación de la persona que ha de ocupar la candidatura a la presidencia del gobierno o el lugar en que ha de vivir el líder supremo y su familia.

En realidad, al menos desde mi óptica ideológica de persona de derechas, todo ello no son más que paripés, representaciones de cara a la galería. Para empezar, el porcentaje de los votos emitidos está siempre bastante por debajo del total posible. Y para terminar, sólo someten a consulta aquellas cuestiones que están seguros de que van a ser votada de acuerdo con sus propios intereses. ¿O es que alguien se cree que si el Chepas sospechara que las bases fueran a decir que siguiera en Vallecas en lugar de mudarse a Villa Tinaja iba a plantear la cuestión?

Pero me estoy desviando del tema. Ya hace cuarenta años, Alfonso Guerra cristalizó la doctrina en la celebérrima afirmación de que el que se mueve no sale en la foto. Y bien que se han dedicado todos a mantenerse lo más quietos posible cuando la autoridad del líder era firme e indiscutida.

Pero cuando empiezan a percibir que ese liderazgo se pudiera estar resquebrajando, algunos comienzan, tímidamente, a posicionarse de cara al nuevo estado de cosas (ya hablaré de ello en otra ocasión), mientras que otros, quizá porque no les importa salir en la foto, o porque están hartos de mantener una pose con la que no están de acuerdo, se atreven a decir las del barquero sobre el líder único.

Nunca a la cara, por supuesto, al menos de momento.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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