lunes, 14 de septiembre de 2026

Contradizcando

Una de las cosas que más me chirrían -y en las que baso la mayoría de mi estrategia en las escasas controversias en las que accedo a participar (me refiero a las cara a cada)- es la existencia de contradicciones en el discurso de mi interlocutor (también me chincha bastante cuando me las descubren a mí, para qué nos vamos a engañar).

Con ocasión de la invasión de Ceuta por parte de Marruecos (una invasión como no se ha visto otra en la Historia, probablemente, puesto que los invasores eran casi tantos como la población invadida) hemos tenido cumplido ejemplo, por parte de algunos de los miembros (teóricamente) más cualificados del desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer, de lo que acabo de decir.

Pare empezar, la niniztra de Defenza, Madgadita Doblez, se contradijo a sí misma cuando culpó a las redes sociales de lo que denominó asalto espontáneo, al tiempo que afirmaba que no se podía evitar.

En primer lugar, si intervienen las redes sociales hay una preparación, una coordinación, una premeditación: en resumen, una falta de espontaneidad. Sin querer, la Hormiga Atómica reconocía que era algo planeado, en absoluto improvisado.

De ahí se deduce que la cosa se podía haber conocido con anticipación. De hecho, si hacemos caso a las fuentes de los servicios españoles de inteligencia, la cosa se conocía con anticipación. Y si algo se sabe de antemano, y se pretende evitar que ocurra, lo que se hace es poner los medios necesarios para que ese algo no suceda. El que la razón de que no se aprestaran los medios sea la inepcia, la desidia o la malicia es otro asunto que no corresponde a esta entrada.

Y luego está la eterna trifulca entre los dos supervivientes más significados del primer gabinete del psicópata de la Moncloa (el tercero mantiene un nivel acorde con su apellido, y quizá por eso es por lo que sigue en el puesto), que son ambos exmagistrados y que no se ponen de acuerdo ni para echar balones fuera. Según ella, el CNI dio aviso de lo que se avecinaba (aunque fuera inevitable, de acuerdo con lo señalado anteriormente); según él, naide dijo ni mu.

Ya lo dicen los Evangelios: una casa dividida contra sí misma no puede permanecer en pie.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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