sábado, 17 de enero de 2026

La sangre de la virtud (La sangre de la virtud/El Caminante de los Sueños)

Este tercer volumen (americano; quinto y sexto españoles) de La espada de la verdad presenta a un nuevo enemigo; alguien que, si bien no es mago, tiene ciertas habilidades paranormales, y que, respaldado por un ejército inmenso, pretende conquistar el mundo.

A propósito de lo cual, Goodkind es un poco exagerado en las magnitudes: habla de un precipicio de miles de metros (¿de pies, en el original, y que lo hayan traducido mal), algo desmesurado porque equivaldría a caer desde lo alto de una montaña como el Teide o el Mont Blanc hasta su base. Teniendo en cuenta que luego habla de búsqueda en esa base, no explica cómo llegan al inicio de la caída sin útiles de escalada y en un plazo razonable de tiempo.

Igualmente, habla de ejércitos de centenares de miles de soldados. De hecho, Richard, el héroe de la saga, despacha a cien mil hombres sólo para buscar a su enamorada, mientras reserva a un número igual para mantenerlo a su lado.

Por otra parte, hay giros argumentales ya habituales: muertos que no están tan muertos, aliados que resultan ser enemigos, rivales que acaban ayudando a aquel contra el que combatían, escenas subidas de tono y sangre a cascoporro.

Cuando acabé de comprar los volúmenes (entonces) editados en España, mi temor era tener que leerme miles de páginas -y no exagero- de algo que no me gustara. No colocaría (de momento) esta saga muy arriba en mi lista de preferencias, pero hay que reconocer que entretiene.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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