A falta de un libro más -dos, en la edición que yo tengo (a propósito de lo cual, compruebo al publicar esta entrada que Minotauro ha traducido libremente el título del volumen, en lugar de guardar fidelidad al original)-, Goodkind se dedica a ir cerrando tramas o, al menos, en dejar las cosas planteadas para poder hacerlo.
En este volumen tenemos más de Kahlan de lo que tuvimos en el anterior. También se nos explican varias cosas relacionadas con su secuestro, al tiempo que aparece un nuevo personaje, Seis, del que no se sabe casi nada pero que hace y deshace con una gran facilidad.
En ocasiones, Goodkind se pasa de pesado con sus disquisiciones sobre la magia, el libre albedrío, las profecías y demás. Como en otras ocasiones, me he preguntado si tenía todo planeado desde el principio -siquiera en líneas generales- o fue improvisando sobre la marcha.
Por otra parte, hay algo al comienzo del libro que no explican en toda la novela: por qué hay gente que, a pesar del hechizo cadena de fuego, pueden ver a Kahlan.

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