lunes, 16 de marzo de 2026

La Fe de los Caídos (La señora de la muerte/La fe de los caídos)

En uno de los volúmenes más largos de la saga, Goodkind nos adentra en la trastienda de la Primera Orden.

Por el retrato que hace, es difícil no verla como un trasunto de los totalitarismos marxistas -por aquello de sojuzgar la iniciativa privada y dar preponderancia a la colectividad sobre el individuo-, aliñado con un fundamentalismo religioso que (lo siento, soy católico) me recuerda al Islam por su intolerancia hacia cualquiera que no profese sus creencias.

Por otra parte, demuestra que casi nadie está a salvo de que el autor le haga desaparecer, generalmente de forma violenta. Tampoco nadie, por malvado que aparente ser, queda apartado de la posibilidad de redención, aunque ésta se produzca de un modo un tanto artificioso.

Goodkind sigue con su afición a las cantidades desmesuradas: multitudes de cientos de miles de personas, y ejércitos de millones que se me antojan excesivos para el mundo medievaloide en el que se desarrolla la saga.

A destacar que el lardo que se menciona existe realmente, y es originario, como el de la novela, de una región famosa por su mármol, mármol que se emplea para hacer los recipientes en los que se cura este alimento durante meses.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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