martes, 23 de agosto de 2011

Por qué, por qué, por qué

Siempre me he preguntado por las razones que el progretariado tiene para profesar un odio tan virulento al catolicismo. Esa pregunta ha vuelto a surgirme tras los sucesos de los últimos días, en los que los anticatólicos han intentado hacer de todo para sabotear la Jornada Mundial de la Juventud, y lo único que han conseguido hacer ha sido... el ridículo.
Bueno, eso y demostrar tanto la vaciedad de sus argumentos como su absoluta falta de tolerancia hacia todos los que no piensen como ellos. No hay más que ver fotos como ésta:
¿Quién muestra verdadera intolerancia? ¿El energúmeno vociferante de la derecha, o la chica que besa el crucifijo a la izquierda?
Quizá lo que les molesta de verdad es que los verdaderos católicos tienen unos valores y unas creencias firmes y sólidas, elementos de los que carecen los perroflautas (no hay más que ver el caso de aquél al que le tocó la Primitiva, que en seguida abandonó la acampada ilegal de Sol y montó una empresa... si es que el Capital es mu malo). Además de una educación exquisita, por supuesto. Y de una capacidad de convocatoria que ya quisieran para sí esos hijos de P.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!
P.D.: Pocos palos se han llevado, para mi gusto. Con algunos más se les quitaban las ganas de hacer el gilipuertas...

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