Cuando empecé a escribir este blog fue como cuando creé mi página web: si todo el mundo lo hacía, ¿por qué yo no?
Luego empecé a escribir con regularidad, y me
auto impuse la tarea de, por así decirlo, darle argumentos dialécticos a los
lectores del blog, si es que los hubiera. Tampoco es que mis argumentos fueran
de fina esgrima verbal, pero con la izquierda lo importante es no mantener la
boca cerrada, porque se crecen. Así pues, dado que escribía fundamentalmente
para mí, no tenía por qué tener cuidado con lo que decía ni cómo lo decía.
Y ahora que (esto es un no parar) he creado
un canal de WhatsApp(sí, ahí a la derecha está el enlace), y cabe
que por el boca a oído aumente la audiencia del blog, la responsabilidad
aumenta. Pero… ¿a quién quiero engañar?
Probablemente seguiré escribiendo como hasta ahora.

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