Irónicamente, de todos los partidos que había en España al arrancar este siglo, el único que como organización no tenía un pasado del que avergonzarse era el creado por jerarcas del franquismo, como dicen campanudos todos los demás. Repasemos, sólo hasta el cambio de milenio.
El partido de la mano y el capullo se estrenó
parlamentariamente -renuncio a reproducir literalmente la cita… esta vez-
diciendo que actuaría al margen de la legalidad cuando el hacerlo dentro de la
misma no le permitiera alcanzar sus objetivos. Menos de dos décadas después aceptó
entrar en los gobiernos de la dictadura de Primo de Rivera. Conspiró para
derribar la monarquía. Se aprovechó de unas elecciones que, primero, eran
municipales y, luego, perdieron los partidos republicanos. Proclamó una república
ilegal e ilegítima. Pergeñó una constitución que iba, al menos, en contra de la
mitad de los españoles. Se opusieron a que las mujeres pudieran votar. Organizaron
un levantamiento cuando perdieron unas elecciones legislativas. Dieron un pucherazo
en las siguientes al tiempo que proclamaban buscar la revolución y la guerra
civil. Enviaron a la Unión Soviética el oro del Banco de España. Saquearon fondos
públicos y privados para vivir cuarenta años a cuerpo de rey sin dar ni un palo
al agua. Aceptaron financiación extranjera. Expropiaron ilegalmente un grupo
empresarial privado. Politizaron la administración de justicia. Reprivatizaron entre
sus amigotes las empresas expropiadas. Practicaron el terrorismo de Estado. Gobernaron
comunidades autónomas como cortijos.
Los de la hoz y el martillo crearon checas y
practicaron el genocidio de los católicos durante la guerra civil. Después de
la misma, patrocinaron una guerrilla para desestabilizar al régimen.
Los epígonos del orate con boina traicionaron
a unos y a otros durante la guerra civil con tal de salvar el pellejo, y comprendieron
a los terroristas durante la dictadura y después, por no hablar de que
siempre se han vendido al mejor postor.
Los separatistas catalanes de derechas son tan
racista como los anteriores, y homenajean a un asesino de pasas. Los de izquierdas,
además de todo lo anterior se inspiraron en el partido fascista italiano, del
que además copiaron su simbología -salvo es fasces- y sus modos y maneras.
Los terroristas vascos son eso, terroristas. Y
lo dejo ya.

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