En cualquier organización mafiosa rige la ley del silencio, la omertá: pase lo que pase, todo queda dentro del grupo, y no se va a ir con historias a las fuerzas del orden, so pena de sufrir represalias (en el caso de la Mafia de verdad, puedes perder la vida).
El problema surge cuando percibes que la organización
criminal se está debilitando, y que la Justicia te está cercando de tal manera
que te puede compensar hablar, para así obtener beneficios en la condena.
Es lo que ha sucedido con Víctor de Aldama en
la rama del caso PSOE que afecta más directamente a Ábalos y Koldo. Y es
lo que parece que puede ocurrir en la rama zETAp, con Julio Martínez, Julito,
cantando la Traviata y desmontando el intento del bobo solemne de
anular la investigación del caso Plus Ultra… intento que le interesa porque
sus gestiones llegaron, parece, hasta la Agencia Estatal de Seguridad
Aérea para sortear problemas en el rescate de la compañía.
Lógico que en Moncloa estén que no les llega la camisa al cuello…

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