Marxismo y democracia se dan de bofetadas. Pueden disimular un tiempo, pero más pronto o más tarde se quitan la careta y desvelan su rostro autocrático y liberticida.
Es lo que ha ocurrido en Nicaragua, donde el
dictador Daniel Ortega -¿en qué estaban pensando los nicaragüenses cuando le
votaron?- ha dicho, alto y claro, que la oposición se olvide de alcanzar el
poder, porque no va a volver a haber elecciones.
Se puede decir más alto, pero no más claro…
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

No hay comentarios:
Publicar un comentario