viernes, 14 de marzo de 2014

Patochada macabra

Hace cosa de un mes, la banda asesina de ultraizquierda vasca anunció que haría sin tardar aportaciones significativas al proceso. El anuncio fue seguida de sus habituales exigencias, envalentonados por la cancha que tanto las instituciones españolas como las europeas les han dado desde que, hace casi diez años, estuvieran prácticamente asfixiados: exigían el desarme de España y Francia, pero sin mencionar la entrega de las armas propias.
Entrega que se escenificó dos semanas después, pero de aquella manera. Para empezar, las armas eran apenas media docena, y cabían dentro del maletero de un coche no demasiado grande. Luego, los que entregaban las armas iban encapuchados, con lo que podían ser terroristas o unos figurantes contratados para la ocasión. Figurantes contratados sí que eran los que verificaron la entrega de marras, una panda de vivales que se ganan la vida, y muy bien, funcionando de defensores candorosos de semejante panda de asesinos. Para remate, una vez verificada la entrega, los etarras se las volvieron a llevar, pero eso sí, prometiendo no usarlas.
Pues hala, ya podemos dormir más tranquilos, ea…
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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