jueves, 25 de junio de 2015

Doble rasero

Ciudadanos se presenta como un partido centrado (que no de centro, eso lo digo yo), cuyo objetivo principal, dicen, es la regeneración de la vida política española y el contribuir a la gobernabilidad (Dios, cómo odio esa palabreja) de España.
Sin embargo, su modo de actuar difiere según con quién estén pactando. No contribuyen, como sí hacen los demás partidos de izmierda, a levantar un cordón sanitario contra el Partido Popular, pero sí que le imponen unas condiciones (aparentemente) más duras que al PSOE.
Sólo así se explica que cooperen a que continúe en el poder el partido que gobierna en la única comunidad autónoma en la que no se ha producido nunca alternancia (y si hay alguna otra será de las de chichinabo, entendiendo la expresión en términos de extensión y población), apoyando la creación de un banco público y de cuarenta delegaciones (llamarlas embajadas sería pretencioso aunque fueran de Bilbao); una comunidad en la que el partido en el gobierno se niega a la creación de una comisión de investigación sobre uno de los mayores escándalos de corrupción y malversación de caudales públicos que se ha producido en España (y eso ya es decir bastante).
Mientras, las condiciones al Partido Popular en Madrid, La Rioja o Murcia han sido mucho más duras, especialmente en el primero de los casos. Tanto, que el partido nacido en Cataluña ha intentado enfriar el pacto aunque el resto de formaciones con representación en la asamblea legislativa lo dieran por hecho. Claro que, para esas otras formaciones, apoyar al PP en Madrid no es apostar por regenerar.
Ya. Y votar a favor del Socialato andaluz, sí. Amosanda, que eso no se lo cree ni Kichi (o como se escriba).
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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