sábado, 6 de junio de 2015

Yo no sé si sería capaz

No creo que tuviera una carrera de largo recorrido si me dedicara a la cosa pública. No es sólo que no sienta inclinación alguna hacia ello, sino que además no me considero especialmente dotado para ello.
Para empezar, soy políticamente incorrecto (no hay más que leer este blog). De derechas, sí, pero políticamente incorrecto (¿y por qué pero? Si ahora lo políticamente correcto es ser de izquierdas…). Además, para medrar en lo público hay que tener un nivel de hipocresía, o al menos una capacidad de fingimiento, de la que yo carezco.
Tomemos como ejemplo el caso de Carlos de Inglaterra. Vale, el hombre ha sido educado para ello desde la cuna. Pero de ahí a estrechar la mano (en plan pelillos a la mar) de un hombre que estuvo en el grupo que decidió la muerte de tu tío abuelo y padrino poniendo una bomba en el yate en el que navegaba… no sé si sería capaz, la verdad.
O, mejor dicho, sí lo sé: no sería capaz. Me es difícil perdonar (nunca me he visto en tal tesitura como la del Príncipe de Gales, y espero que no me toque jamás), y mucho más olvidar. No es de buen cristiano, pero es como soy…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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