domingo, 4 de noviembre de 2018

En el culo

Los ecologistas sandía –ya sabéis, verdes por fuera y rojos por dentro- sería, si hiciéramos caso a sus proclamas, gente pacífica y tolerante que propugnan vivir en armonía y tranquilidad con la naturaleza y todos los seres vivos (aunque, como muy mordazmente ponen de manifiesto en Notting Hill, llevar tal postura al extremo supondría guardar duelo por los vegetales que se consuman… o bien morirse de hambre).
Sin embargo, como buenos rojos que son (lo de buenos no implica bondad, sino fidelidad a sus esencias), no tardan en mostrar intolerancia para todo aquel que no comulgue con sus ruedas de molino, aunque sean de su misma cuerda. Es el caso de una animalista con un novio cazador, que a causa de esta relación ha llegado a recibir amenazas de muerte por parte de supuestos ecologistas (quizá habría que llamarles ecolonazis).
Y, realmente, no hay mucho más que decir. Sólo que esos tienen la tolerancia donde los animales la mierda.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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