sábado, 30 de septiembre de 2023

Telebasura

Con la llegada de las televisiones privadas a España empezó la guerra por las audiencias. Y sólo hay dos maneras de conseguir una buena cuota -de mercado, de pantalla, de lo que sea-, a saber: o produces algo de calidad, tan bueno que sea indiscutible, o produces algo de calidad ínfima, peo asequible a todos.

Las cadenas privadas optaron por ambos caminos: mientras que Canal + optaba por una programación de (presunta) calidad, dirigida a una minoría (presuntamente) intelectual (aunque a ver cómo encajaban ahí las películas porno que se emitían codificadas), Telecinco prefería ofrecer carnaza (chiste fácil: recordemos a las mamachicho), mientras que Antena 3 se instalaba en una especie de punto medio, ni tanto ni tan calvo.

Andando el tiempo, las cosas han evolucionado… más o menos. Canal + desapareció, metamorfoseado en Cuatro porque, según la vicevogue, era poco menos que una demanda social; nació la Sexta, sectaria a más no poder; Antena 3 se mantuvo, y lo mismo Telecinco, que prefirió ofrecer basura tras basura, aunque fuera programando bajo el disfraz de experimentos sociológicos lo que no era, es y será puro y simple cotilleo morboso.

Y todavía hay gente que hace ese tipo de programas, como uno que excretaba un producto para rojos y maricones (sic), y que, como la mierda flota, se mantuvo en antena años y años. Finalmente cayó, y su presentador ha vuelto ofreciendo más de lo mismo… con el resultado de una audiencia raquítica y menguante.

Y es que, a veces, conviene disfrazar tus intenciones detrás de un nombre menos revelador…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

No hay comentarios: