Es probable que el haberse relacionado con un proxeneta haya propiciado que el psicópata de la Moncloa no tenga mayor problema en bajarse los pantalones para conseguir lo que persigue.
Y como lo que persigue es seguir detentando
el poder, concederá lo que sea a quien le preste su apoyo, aunque suponga ir en
contra de sus postulados ideológicos y hasta de lo mantenido por sus socios en
el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer.
Y como el psicópata y Cocomocho se
necesitan mutuamente, se hacen favores continuamente. Como que los de la mano y
el capullo respalden a los jotaporcatos y aprueben la ley de
multirreincidencia, que llevaba en el congelador desde que los catalinos cogieron
su berrinche y rompieron relaciones con los de la mano y el capullo.
Las rompieron, claro, hasta que volvieron a necesitarse.

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