domingo, 8 de marzo de 2026

Como pollos sin cabeza

Cuando en un partido político las cosas van bien, o yendo mal tienen expectativas de mejorar, todos suelen actuar de consuno, remando en la misma dirección para lograr el objetivo común de mantener o alcanzar el poder.

En cambio, cuando las cosas van mal, cuando cada cosa que intentas resulta fallida, cuando ves acercarse, amenazador, el fin de la bicoca, se entabla una especie de competición a calzón quitado en la que todos intentan demostrar que son más fieles a las esencias del partido y al líder que los demás.

Tras el (previsible) desastre del partido de la mano y el capullo en las elecciones regionales aragonesas, el previsiblemente futuro desastrado en las regionales madrileñas se apresuró a culpar al fallecido líder regional, Javier Lambán, de la debacle, por haber empleado argumentos que eran de la derecha en lugar de confrontar con ella, impidiendo así el desgaste que debería haber sufrido el ejecutivo popular. Pero dejando claro, eso sí, la excelente relación que tuvo con el difunto (anda, que si llegan a llevarse mal).

Pero hete aquí que sale la candida tafracasada, Pili Sonrisas, y sin dar nombres afirma que señalar a unos u otros como responsables de los resultados no solo es un error, sino que no nos conduce en la buena dirección.

Pues nada, por mí que sigan peleándose.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

No hay comentarios: