La evolución de Vox está resultando tremendamente parecida a la de los neocom. Veamos.
Ambas formaciones nacieron, no como unos
movimientos radicalmente nuevos, sino como el resultado de la decantación o
agregación del ala más radical y menos centrada de los dos partidos
tradicionales. Ambos son populistas, en el sentido de que proponen soluciones
simples a problemas complicados. Ambos fueron vistos como la esperanza de que
contribuirían a evitar que las formaciones hegemónicas se centralizaran demasiado.
Ambos fueron endureciendo sus postulados, para diferenciarse de los dos
partidos mayoritarios.
Y ambos emprendieron purgas y depuraciones
-nihil novo sub solem- en las que el líder carismático iba deshaciéndose paulatinamente de aquellos que le ayudaron a levantar el partido, por no acatar
las decisiones de la dirección.
Es decir, del líder.

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