La izquierda española puede colmar de alabanzas a cualquier tirano pasado o presente. Como el alabado será (o se habrá declarado de izquierdas), no pasará nada.
En cambio, si la derecha hace un
reconocimiento a cualquiera que la izquierda tenga en su punto de mira, que se
prepare, porque les van a llamar de todo menos bonito. Ocurrió cuando la
presidente de la Comunidad de Madrid concedió la medalla de la Comunidad al
presidente de Argentina, Javier Milei.
Y ha vuelto a suceder cuando ha concedido el
mismo galardón a Estados Unidos (el país). Algo que ha sentado tan mal a la izquierda
que la han llamado de todo, desde lamebotas de Trump a vendepatrias.
Porque la bajada de pantalones ante el sátrapa alauita en el tema del Sáhara Occidental fue un ejercicio de gallardía, ¿no?

No hay comentarios:
Publicar un comentario