Hubo una época en la que el psicópata de la Moncloa dejaba España para viajar por ahí, y vender luego -a quien quisiera comprarle semejante mercancía averiada, por supuesto- que era el mejor representante de nuestro país en el extranjero.
Ahora, ni eso. Si por algo es conocido más
allá de los Pirineos es por arrimarse a cualquier régimen liberticida, de la
Cuba comunista a la Venezuela comunista, del Irán terrorista a los palestinos
terroristas, de la China comunista al Marruecos autocrático.
Ni siquiera el viaje a la India le ha servido
de nada. Dejando aparte que los del turbante pactan con unos y con otros -salvo
con sus enemigos tradicionales, los pakistaníes-, parece que cada vez que Sanchinflas
visita el llamado subcontinente ocurre algo. En 2.024 tuvo lugar la Dana
en Valencia, y como no escuchó que nadie le pidiera ayuda (sería la distancia…),
no volvió.
Y hace un mes saltó el escándalo de lafinanciación irregular de conciertos desde la Embajada de España en Nueva Dehli,
en los que habría actuado una mezzosoprano china con pasaporte alemán y muy
próxima al embajador.
Y es que el embajador, antes de su nombramiento, llevaba más de una década fuera de la carrera diplomática, dedicado a cosas como presidir una fundación vinculada a una sala de Naciones Unidas en Ginebra por más de veinte millones de euros.

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