He repetido varias (vale... muchas) veces que lo único que mantiene unidas a las diversas fuerzas secesionistas regionales españoles es el odio a España. Sólo así pueden olvidar que cada uno de ellos se creen la raza superior, el pueblo escogido y, sobre todo, la quintaesencia destilada de la democracia y la voluntad popular.
Pero a veces, incluso su soberbia les puede,
y rechazan aquello que objetivamente les beneficiaría. Y así, el terrorista
Otegi le dio calabazas al charnego de apellido descriptivo cuando éste propuso crear
un frente nacional de partidos separatistas. Porque los del hacha y la
serpiente son soberanistas, es decir, supremacistas y egoístas, y para lo único
que están dispuestos a colaborar es que la derecha no alcance el poder nunca.
Aunque los españoles lo quieran, o precisamente por eso.

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