Cuando el psicópata de la Moncloa hubo cambiado el colchón del dormitorio principal, proclamó que el suyo sería el gobierno de la transparencia.
Como en tantas otras cosas, debió cambiar de
opinión. Porque el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de
padecer ha ocultado, como pocos, todo aquello que estima que le puede
perjudicar. Y teniendo en cuenta todas las trapacerías que han perpetrado, eso
es decir mucho.
Si zETAp llegó al poder encaramándose a una pila de casi doscientos muertos, el Pitecanthropus pucelensis no ha tenido empacho en presumir de lo bien que gestionó la tragedia de Adamuz… aunque Adif, que depende de su ministerio, almacenara los metros de vía retirados a la intemperie y sin vigilancia.

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