martes, 15 de septiembre de 2026

Reflexiones atemporales CCXXIX – Franco todopoderoso

Hace algunas semanas vi un monólogo (pretendidamente) cómico en el que el monologuista ironizaba sobre las diferencias entre el español de España y el de Venezuela.

Naturalmente, al final no pudo evitar meter la monserga progre y achacar el hecho de que en España se doblen las películas a una imposición de los gobiernos franquistas. Y aquí radica la cuestión: han hecho al Generalísimo responsable de tantas cosas que ha devenido un ser casi mitológico, capaz de las proezas más inverosímiles… porque distan entre ellas siglos.

Por ejemplo: la expulsión de los musulmanes y de los judíos fue una decisión franquista (olvidando la tradicional hermandad con los países árabes que proclamaba el Régimen y el hecho de que España protegiera a millares de judíos durante la Segunda Guerra Mundial); el que los Reyes Católicos adoptaran como emblema el águila de san Juan se decidió, alternativamente, en El Ferrol o a bordo del Azor; si Carlos III decidió que la bandera de España fuera la rojigualda, fue porque hizo caso al que sería el general más joven de Europa; el Real Madrid ganó seis copas de Europa, cinco de ellas consecutivas, a pesar de que su presidente era confesadamente monárquico y de que los equipos del régimen eran el Atlético de Madrid y el Fútbol Club Barcelona; ganamos Eurovisión dos veces porque desde El Pardo se presionó a todas las televisiones europeas; y así sucesivamente.

Volviendo al tema, la decisión de doblar las películas -aparentemente, el hecho de que la misma medida se tome en distintos países de Europa y hasta del mundo también debería ser culpa del Caudillo, para no quitarle la responsabilidad de que se haga en España- se inició durante la infausta segunda república española. Pero tranquilos, progres, que no fue una decisión del progresista gobierno de entonces, sino una imposición de las productoras estadounidenses (con el capital hemos topado, amigo Sancho, y no me refiero al tochaco del jeta vocacional y su mantenedor) para no perder cuota de mercado con el advenimiento del cine sonoro.

Y luego quieren que algunos no le tengan en una peana, a pesar de su voz aflautada.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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