jueves, 31 de marzo de 2016

Lo que de verdad (les) importa

Se suponía que los neocom venían a la política para cambiarla, para acercarla a la calle, para preocuparse de las cosas que de verdad importan a la gente. Sin embargo, una vez apoltronados, se han mostrado como los inútiles sectarios que son, atendiendo únicamente a sus filias y –sobre todo las segundas- fobias personales a la hora de actuar.
Así, la bruja Piruja, como encuentra que la palabra homenaje es machista y discriminatoria, se inventa el vocablo mujeraje cuando se trata de un acto laudatorio de una fémina; mientras, el Ayuntamiento de Valencia ha instalado semáforos paritarios en los que el monigote (o la monigota) aparece con una falda, probablemente sin percatarse de que así perpetúan el estereotipo sexista de que los hombres llevan pantalones y las mujeres falda (y sólo falda); y el grupo parlamentario neocom en el Congreso ha declarado que debería cambiarse el nombre de la fachada de la cámara baja, porque mencionar sólo el masculino resulta discriminatorio.
Desde luego, no sé cómo hemos podido vivir hasta ahora sin ellos… y no sé cuánto vamos a resistir con ellos.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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