miércoles, 6 de diciembre de 2017

Theodore Boone: El fugitivo

El quinto libro en la serie de John Grisham destinada al público juvenil sigue la misma tónica que volúmenes anteriores: brevedad, espíritu didáctico (algo que cabe esperar en un país en el que hay escolares que creen que el primer presidente de su nación fue Abraham Lincoln, y no George Washington), moralina progresista y datos de la mecánica procesal estadounidense.
Por lo demás, es una especie de continuará de volúmenes anteriores, con un final más abierto que de costumbre (la última escena presenta a los secuaces del villano anunciando que pretenden vengarse del protagonista).
Por ponerle un pero, Grisham maneja fatal el tema del romance (pre) adolescente. Vale que Teddy (perdón, Theo) es un empollón cerebrín que sabe poco o nada de las chicas, pero es (o a mí me resulta) más que evidente que está coladito por su compañera April, y que los sentimientos son recíprocos. Así pues, ¿a qué tanto marear la perdiz? Por otra parte, el que incluso en sede judicial se refieran al villano con el diminutivo de Pete, en lugar de con el completo Peter, me chirría un poco.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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