viernes, 3 de agosto de 2018

Algunas vienen, pero no se van

Cuando la izquierda está en la oposición se le llena la boca hablando de puertas giratorias, asientos en consejos de administración, incompatibilidades y demás. Hablando en tono crítico, por supuesto. Sin embargo, cuando se trata de gente de entre sus filas, hacen lo mismo que señalaba ayer en relación con los casos de imputaciones judiciales: callan, miran para otro lado y hacen como si la cosa no fuera con ellos.
Tomemos el caso de la ministro Nadia Calviño, hija de uno de los directores generales más sectarios (y eso es decir bastante) que haya tenido Radio Televisión Española (socialista, por supuesto). Por lo visto, la interfecta tenía un puesto en la Comisión Europea, del que fue llamada para hacerse cargo de una de las carteras del gobierno de Sin Vocales (no recuerdo exactamente cuál, aunque sí estoy bastante seguro de que era uno de la dupla ahora los junto, ahora los separo, que forman Economía y Hacienda).
Por lo que se comenta por ahí, la interfecta debería haber abandonado por completo su trabajo anterior por posibles conflictos de interés. Y por ahí no es por aquí, donde la derecha extrema fascista y cavernaria campa por sus respetos, sino allende nuestras fronteras: el tema se ha tratado en la prensa europea, que hasta donde se sabe no se encuentra en manos de la derechona.
No como en tiempos del Generalísimo, gracias al cual el Real Madrid ganó sus primeras seis Copas de Europa. Porque el Caudillo, como todos sabemos, mandaba en el orbe mundial…a pesar de ser un apestado, según repiten machaconamente los antifranquistas sobrevenidos.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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